El blog Reflexiones y sentimientos está hecho con mucho cariño e ilusión a partir de citas, pensamientos, frases y vivencias. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquella situación que parecía un problema insalvable, nos hacen más conscientes de que las cosas además de ser como son también dependen de cómo las vivimos. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una cada vez, para poder saborearlos y asimilar así mejor su enseñanza.

Náyade García

El secreto está en las ganas...


Posiblemente muchas de las cosas que conseguimos en la vida tengan más que ver con las ganas y el empeño que le ponemos a lo que hacemos que con la suerte. Mientras nos lamentamos de la mala suerte que tenemos, estamos perdiendo el tiempo sin pensar que quizás el secreto está en las ganas.
Con ilusión y trabajo podemos conseguir muchos de nuestros sueños. Quizás esa sea la mejor fórmula mágica…

 “¡Qué mala suerte tengo!, ¡las cosas siempre le salen a los demás!; ¿Qué quieren un trabajo? lo consiguen; Que no estudian, pues aprueban. A mí nunca me pasa eso, yo tengo una mala suerte que nunca me sale nada como quiero. Ya estoy harta, estoy cansada de que todo siempre vaya en mi contra. ¿Por qué me pasa esto a mí?”, ¿por qué el mundo está tan mal repartido y la mala suerte siempre me la llevo yo?

Quizás el secreto no está en la suerte. Quizá el secreto está en las ganas.” ¿Te suena este discurso?, ¿te sientes identificado? ¿Incluso ahora te estás riendo porque dices: ¡es justo lo que digo yo cuando lo veo todo negro y me invado de pensamientos negativos que no me llevan a ninguna parte!?

 Quizás no vayas por el camino correcto y no estés viendo las cosas como son. Lamentarte y regodearte en los aspectos negativos no te sirve de mucho. A lo mejor necesitas un poco de claridad en ese túnel oscuro en el que te has metido.

Quizás el secreto está en las ganas. Cualquier cosa se puede conseguir, incluso tocar el cielo con las manos. Y es que no existen los obstáculos si tenemos ganas e ilusión. No hay obstáculos insalvables si tenemos ganas y se la contagiamos a los demás.

 Muchas veces creemos que detrás de las buenas cosas que le ocurren a los demás solo ha habido un golpe de suerte, que la fortuna ha estado de su parte. Puede que una parte sí, ahí lo dejamos… pero no todo, eso sí que es seguro. Si ponemos ejemplos como que nos toque la lotería, seguro que de nada nos va a servir pensar que con ganas y esfuerzo se consiguen las cosas; pero eso son rayas en el agua.

Sin embargo hay muchas cosas que dependen de nosotros o al menos en buena parte. Por eso, ¿por qué no empezamos a construir nuestros sueños poniendo como cimientos las ganas?

 Un poco más de persistencia, un poco más de esfuerzo, y lo que parecía irremediablemente un fracaso puede convertirse en un éxito glorioso.

 Las ganas, la pasión, la motivación son elementos esenciales para la persecución de nuestros sueños. Los triunfos y las victorias no vienen por golpes de suerte, sino por una dedicación impregnada de constancia y esfuerzo.

Prometo...



Te invito a que las leas en voz alta pensando detenidamente en lo que significa cada una:

1. Prometo mostrar en mi vida lo que realmente soy y no la imitación de alguien más.

2. Prometo evitar menospreciarme y describirme con la palabra "simplemente". Por ejemplo, no diré: "Soy simplemente una madre", o "soy simplemente una estudiante" o "soy simplemente una persona normal".

3. Prometo darme 10 minutos de silencio y calma cada día para conectarme con mi corazón y poder oír mi voz interior.

4. Prometo usar mis palabras para conectar mis sueños con mis acciones.

5. Prometo usar mi voz para fortalecerme a mí y a otros.

6. Prometo servir a mi comunidad de forma voluntaria por lo menos una vez al año de alguna manera que beneficie a otras mujeres.

7. Prometo preguntarme "quién soy", "en qué creo" "de qué estoy agradecida" y "qué es lo que defiendo".

8. Prometo sentarme a escribir cuál es mi misión en la vida.

9. Prometo vivir con la conciencia de dejar un legado.

10. Prometo compartir estas promesas con otras mujeres.

Seas mamá, hija, hermana, esposa, tía o abuela naciste para entregarle algo valioso a tu familia, donarle algo positivo a la comunidad en que vives y dejar tu huella impresa en el planeta. Si te atreves a cumplir con lo que has leído, definitivamente marcarás una gran diferencia en esta vida. Todas tenemos el poder de cambiar el mundo.

"Elegí la vida..."



No quise dormir sin sueños: y elegí la ilusión que me despierta, el horizonte que me espera, el proyecto que me llena, y no la vida vacía de quien no busca nada, de quien no desea nada más que sobrevivir cada día.

 No quise vivir en la angustia: y elegí la paz y la esperanza, la luz, el llanto que desahoga, que libera, y no el que inspira lástima en vez de soluciones, la queja que denuncia, la que se grita, y no la que se murmura y no cambia nada.

 No quise vivir cansado: Y elegí el descanso del amigo y del abrazo, el camino sin prosas, compartido, y no parar nunca, no dormir nunca. Elegí avanzar despacio, durante más tiempo, y llegar más lejos, habiendo disfrutado del paisaje.

 No quise huir: y elegí mirar de frente, levantar la cabeza, y enfrentarme a los miedos y fantasmas porque no por darme la vuelta volarían.

 No pude olvidar mis fallos: pero elegí perdonarme, quererme, llevar con dignidad mis miserias y descubrir mis dones; y no vivir lamentándome por aquello que no pude cambiar, que me entristece, que me duele, por el daño que hice y el que me hicieron.
Elegí aceptar el pasado.

 No quise vivir solo: y elegí la alegría de descubrir a otro, de dar, de compartir, y no el resentimiento sucio que encadena.
 Elegí el amor.

 Y hubo mil cosas que no elegí, que me llegaron de pronto y me transformaron la vida. Cosas buenas y malas que no buscaba, caminos por los que me perdí, personas que vinieron y se fueron, una vida que no esperaba.
Y elegí, al menos, cómo vivirla.

 Elegí los sueños para decorarla, la esperanza para sostenerla, la valentía para afrontarla. No quise vivir muriendo: y elegí la vida. Así podré sonreír cuando llegue la muerte, aunque no la elija… …

Porque moriré viviendo.


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"Amar ..."



Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas; contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos. Es comprender que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa.  Es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los que a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta de que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que no puede confiar ni en si mismo; es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la Vida.

Amar a un ser humano es brindarle la oportunidad de ser escuchado con profunda atención, interés y respeto; aceptar su experiencia sin pretender modificarla sino comprenderla; ofrecerle un espacio en el que pueda descubrirse sin miedo a ser calificado, en el que sienta la confianza de abrirse sin ser forzado a revelar aquello que considera privado; es reconocer y mostrar que tiene el derecho inalienable de elegir su propio camino, aunque éste no coincida con el tuyo; es permitirle descubrir su verdad interior por si mismo, a su manera: apreciarlo sin condiciones, sin juzgarlo ni reprobarlo, sin pedirle que se amolde a tus ideales, sin exigirle que actúe de acuerdo con tus expectativas; es valorarlo por ser quien es, no por como tu desearías que fuera; es confiar en su capacidad de aprender de sus errores y de levantarse de sus caídas más fuerte y más maduro, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como ser humano.

Amar a un ser humano es atreverte a mostrarte indefenso, sin poses ni caretas, revelando tu verdad desnuda, honesta y transparente; es descubrir frente al otro tus propios sentimientos, tus áreas vulnerables; permitirle que conozca al ser que verdaderamente eres, sin adoptar actitudes prefabricadas para causar una impresión favorable; es exponer tus deseos y necesidades, sin esperar que se haga responsable de saciarlas; es expresar tus ideas sin pretender convencerlo de que son correctas; es disfrutar del privilegio de ser tu mismo frente al otro, sin pedirle reconocimiento alguno, y en esta forma, irte encontrando a ti mismo en facetas siempre nuevas y distintas; es ser veraz, y sin miedo ni vergüenza, decirle con la mirada cristalina, "este soy, en este momento de mi vida, y esto que soy con gusto y libremente, contigo lo comparto...si tú quieres recibirlo".

Amar a un ser humano es disfrutar de la fortuna de poder comprometerte voluntariamente y responder en forma activa a su necesidad de desarrollo personal; es creer en él cuando de si mismo duda, contagiarle tu vitalidad y tu entusiasmo cuando está por darse por vencido, apoyarlo cuando flaquea, animarlo cuando titubea, tomarlo de las manos con firmeza cuando se siente débil, confiar en él cuando algo lo agobia y acariciarlo con dulzura cuando algo lo entristece, sin dejarte arrastrar por su desdicha; es compartir en el presente por el simple gusto de estar juntos, sin ataduras ni obligaciones impuestas, por la espontánea decisión de responderle libremente.

Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita; es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé lo que no puede o no desea; es agradecerle a la Vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una auténtica bendición en tu sendero; es disfrutar de la experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana, una incógnita perenne; es vivir cada instante como si fuese el último que puedes compartir con el otro, de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan profundo como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.

Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de tu mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada, de tu abrazo vigoroso, de tus besos, con palabras francas y sencillas; es hacerle saber y sentir cuanto lo valoras por ser quien es, cuánto aprecias sus riquezas interiores, aún aquellas que él mismo desconoce; es ver su potencial latente y colaborar para que florezca la semilla que se encuentra dormida en su interior; es hacerle sentir que su desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo; es permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar su posibilidad de dar todo el fruto que podría; es develar ante sus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una experiencia más rica y más llena de sentido.

Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios limites y mantenerlos firmemente; es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquello que consideras tus derechos personales; es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo. Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.

Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión del Hombre, como una manifestación palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada "ser humano", de la cual tu formas parte; es reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la naturaleza humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto las facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados obscuros y sombríos; amar a un ser humano, en realidad, es amar al ser humano en su totalidad; es amar la auténtica naturaleza humana, tal como es, y por tanto, amar a un ser humano es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo.

"Los niños aprenden lo que viven"



Si los niños son educados entre reproches, aprenden a condenar.
Si son educados con hostilidad, aprenden a ser agresivos.
Si viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.
 Si son tratados con lástima, aprenden a autocompadecerse.
Si son puestos en ridículo, aprenden a ser tímidos.
Si viven en competencia, no aprenden a compartir.
Si son regañados por sus errores, aprenden a sentirse culpables.
Si viven carentes de estímulo, aprenden a no confiar en sí mismos.
Si no conocen el reconocimiento, no aprenden a valorar a los demás.
Si son educados sin aprobación, aprenden a buscar relaciones tóxicas.
Si viven entre mentiras, no aprenden el valor de la verdad.
Si son tratados sin amabilidad, nunca aprenden a respetar a los otros.
Si los niños crecen en un entorno de seguridad, aprenden a no temer al futuro.
Y si viven sus años más tempranos rodeados de amor sincero, aprenden que el mundo es un maravilloso lugar donde vivir.

 Dorothy Law Nolte.

"La esperanza..."


La esperanza no es fingir que no existen los problemas.

Es la confianza de saber que estos no son eternos, que las heridas curarán y las dificultades se superarán.

Es tener fe, es una fuente de fortaleza y renovación en nuestro interior, que nos guiará desde la oscuridad hacia la luz.

Cuando el amor de tu vida no te quiere, cuando la llamada que esperas nunca llega, cuando no consigues el trabajo que deseas, cuando no recibes la invitación que esperabas... el mensaje no es que no te lo mereces... el mensaje no es que no eres importante... el mensaje es que tu mereces algo mejor. Cada vez que sientas decepción por no recibir lo que deseas o esperas, no lo veas como rechazo o mala suerte... simplemente piensa que es una tremenda oportunidad a algo mucho mejor de lo que esperabas.

La vida esta está hecha de millones de momentos, vividos de mil maneras diferentes. Algunos buscamos amor, paz, armonía. Otros, sobrevivimos día a día. Pero no hay momentos más plenos que aquel en el cual descubrimos que la vida, con sus alegrías y sus penas, debe ser vivida día a día.


Más plenos que aquél en el esta es el conocimiento que nos otorga la verdad más maravillosa. Aunque vivamos en una mansión de cuarenta cuartos, rodeados de riqueza y siervos; o luchemos de mes en mes para pagar el alquiler, tenemos el poder de estas totalmente satisfecho y vivir una vida con verdadero significado.

Día a día tenemos ese poder, gozando cada momento y regocijándonos con cada sueño. Porque cada día es nuevo flamante, y podemos empezar de nuevo y realizar todos nuestros sueños Cada día es nuevo, y si lo vivamos plenamente, podremos realmente gozar de la vida y vivirla en plenitud...


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"Etapas en la vida"

En la vida tenemos tiempos ,épocas, o solamente etapas que uno pasa y cada una de ella te enseña algo pero en ese peregrinar hay cosas que vas dejando atrás y la razón es simple debemos hacer espacio para que las cosas nuevas las experiencia , el conocimiento, etc. pueda entrar a nuestras vidas y podamos entender el por que de las cosas.