El blog Reflexiones y sentimientos está hecho con mucho cariño e ilusión a partir de citas, pensamientos, frases y vivencias. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquella situación que parecía un problema insalvable, nos hacen más conscientes de que las cosas además de ser como son también dependen de cómo las vivimos. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una cada vez, para poder saborearlos y asimilar así mejor su enseñanza.

Náyade García

El sacrificio de una madre


Estaba sola, a sus tiernos 17 años ya era madre de un niño pequeño y llevaba otro en el vientre. Perdió a su madre, ella no sabía oficio alguno, y ¿quién la iba a emplear con un niño pequeño y otro en el vientre? Qué difícil es conseguir el pan cuando se es joven y desamparada. Su niño le pedía comida y ella se desgarraba en su dolor.
Aquella tarde con su gran barriga fue a la iglesia, la enorme panza le hizo difícil hincarse pero una vez de rodillas, lloró con profunda tristeza, luego miró el cristo crucificado y le dijo (pensando en el hambre de su niño, y en su propia hambre):
- Padre, yo no quisiera, pero en cuanto este niño nazca ya decidí lo que haré, mientras tanto pediré limosna si es necesario.
Y en verdad, hubo días que no tuvo que hacer, otros en cambio lavaba ropa ajena, limpiaba los vidrios de los carros, cualquier cosa y cuando su niña nació, una esquina oscura fue el testigo fiel de una más que se dedicó al más antiguo de los oficios. Al principio fue difícil, pero sus hijos necesitaban muchas cosas. Y así, con mucha humildad pero mucho amor, les dio siempre lo necesario, aún a costa de su propio sacrificio.
Los años pasaron y cuando sus hijos crecieron, ella orgullosa de verlos ya casi profesionales, pensó en que había llegado el tiempo de descansar. Aún era joven, pero la vida que llevaba la había envejecido, y estaba enferma de tanto sufrir. Pero un día, una mala lengua, de esas que no sienten vergüenza de clavar en los demás el dolor de sus puñales malintencionados, le contó un día a la joven el pasado de su madre. Esa noche, cuando volvía cansada a casa, y las gruesas gotas de una tormenta caían en los techos de las casitas del barrio, la primera mirada que encontró al entrar fue la de su hija, quien al verla le dijo:
- ¡Vete no quiero verte, hoy supe que eres una prostituta, vete porque no eres digna del amor de tus hijos, me das asco!
Ella no supo que responder, sabía que un día lo sabrían, siempre lo temió y siempre pensó que la reacción de ellos no sería agradable. Pero darles asco, eso no, esa palabra fue un puñal que certero se clavó en su alma, y corrió, corrió bajo la lluvia que parecía compartir con ella su dolor derramando en su rostro, un copioso llanto.
Cuando empezó a amanecer, ella lloraba aún sentada en la cuneta, varias cuadras lejos de su casa. De pronto, una cálida sábana le cubrió la espalda y al volver, vio al mayor de sus hijos:
- Madre, toda la noche te he buscado, ven, volvamos a casa.
- No -le dijo-, tu hermana me desprecia, no sé si tú ya lo sepas.
- ¿Saber qué? Yo sólo sé que te quiero mucho, nada que venga de ti me avergüenza. Tú no eres más que una mujer valiente que se enfrentó a la vida como pudo para dar de comer a sus hijos.
Esa mañana los hermanos pelearon como nunca, ante la angustiada mirada de su madre:
- ¡Que se vaya! ¿No ves que es una cualquiera?, ¿no te da pena su oficio? A mí me da vergüenza que mis amigos sepan lo que ella es, y ya poco me falta para ser una profesional.
- Pues vete con tus amigos que yo me quedaré a cuidarla. Yo no me he olvidado de las veces que se sacó el pan de la boca para dárnoslo y de las noches que veló junto a nuestra cama cuando estábamos enfermos. Tú y yo no tuvimos padre porque nos abandonó, pero en cambio tuvimos una madre que todo nos lo dio, ¿o es que alguna vez te faltó algo? Yo sólo sé, que lo que soy se lo debo a ella. Si tú la desprecias, pues vete que yo la amaré por los dos. Y así fue.
Los días y las noches de un largo año pasaron, y aquella muchacha que con ímpetu de conquistador salió de su casa segura de sí misma, nunca se graduó, pero en cambio encontró el amor. El amor traidor de un hombre que después de burlarse de ella aprovechándose de su inexperiencia, la abandonó, -como un día otro cobarde abandonara a su madre- dejándola con un hijo en el vientre, sola como aquella a la que tan duramente había criticado, con hambre también, y peor aún porque el remordimiento de la crueldad con su madre la atormentaba tanto, que había envejecido rápidamente. Por hambre y por remordimiento volvió al hogar.
Entró a la casa (de la que aún conservaba las llaves), su hermano sentado en el comedor la miró fijamente, pero no había en su mirada reproches sino amor.
- Vengo -le dijo-, a pedirles perdón a ti y a mi madre, a quien tanto hice sufrir.
El hermano bajó la mirada un momento, y luego le dijo:
- Sígueme.
La joven lo siguió varias calles hasta llegar a un cementerio, y ahí entre las primeras tumbas de la entrada, blanca se erguía la tumba de su madre.
- ¡¡¡Nooo!!! Gritó espantosamente, porque se le desgarró el alma, y llorando se echó sobre la tumba, besó la tierra y arañando el cemento pedía perdón. ¿Por qué?, se preguntaba, ¿por qué no pude ver a mi madrecita por última vez?, ¿por qué no pude pedirle perdón de rodillas, besar su frente, velar su cuerpo? ¿Por qué te fuiste madrecita sin yo decirte mi último adiós? Allí postrada sobre la tumba de su madre lloró el llanto más amargo de su vida.
El hermano, que a pesar del dolor conservaba la calma, le dijo:
- ¿Sabes? hasta en el último momento te llamó, aquella noche de lluvia le hizo daño, le dio pulmonía. Pero no llores, ella nos ha perdonado a los dos, yo también fui culpable por no perdonarte, no te busqué aunque ella me lo suplicó muchas veces, y la dejé consumirse de tristeza.
Pero aún en su lecho de muerte, ella te bendijo, y me pidió que si volvías te recibiera con los brazos abiertos, como ella lo hubiera hecho, y que de ahí en adelante fuéramos unidos y nos amáramos como siempre nos enseñó.
Los hermanos se retiraron lentamente, y no pudieron escuchar que en la brisa suave que acariciaba sus frentes su madre les bendijo por última vez.
La madre no es buena ni mala: es madre. No nos toca a nosotros como hijos juzgar sus actos, porque es la propia vida la que con profundas heridas nos cobra el dolor que le hayamos causado. No olvidemos que después de Dios, sólo tenemos el amor de nuestra madre.
Si aún conservas a tu madre, venérala como un ángel, y si ella te lastima perdónala, pero jamás la señales, jamás la ofendas, jamás la desprecies, ni te avergüences, porque el llanto de remordimiento que has de llorar, ese es en verdad el llanto más amargo.

19 comentarios:

  1. KE PADRE ESTA LA REFLEXION ME HIZO LLORAR, GRACIAS POR ESTA REFLEXION SALUDOS

    ATT ALE

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  2. que hermosa refexecion

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  3. ESTA MUY PADRE TU REFLEXION AMI ME PASO EN CARNE PROPIA LO BUENO Q SI PUDE PEDIR PERDON Y DEMUESTRO MI ARREPENTIMIENTO DIA A DIA

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  4. io tenia q aprenderme una reflexion y me aprendi esta y la verdad la raflexion esta hermosa
    att:arleth

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  5. Me gustò la lectura, es un estimulo al verdadero amor.
    Gracias

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  6. Hasta que no conozcas de en carne "El verdadero sacrificio de una Madre" no podrás entenderla, no sabrás los porqués; una verdadera Madre lo es en plenitud. Yo soy Madre desde los 17 años, no es mi historia, pero hay otros sacrificios que uno hace y seguirá haciendo para que sus hijos logren sus sueños y metas, ahora a mis 35 años sigo y me considero una "Buena Madre!" Dios las bendiga a todas aquellas que lo son, porque para eso estamos para ser ángeles terrenales de aquellos que damos nuestras vidas y ofrecemos nuestros cuerpos para que sean parte de nuestros mundos.

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  7. ESTA DIVINA ESA REFLEXION, SOY MADRE PERO ME FALTA MUCHO PARA SER UNA BUENA MADRE........TUVE MI BEBE A LOS 18 AÑOS Y AHORA TENGO 22 PERO SIENTO QUE AUN ME FALTA ALGUNAS COSAS POR APRENDER Y CON ESTA HISTORIA SE QUE LO VOY A LOGRAR

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  8. Despues del amor de Dios es el amor de una madre... Hermoso ejemplo nos recuerda que una madre lucha hasta el fin por sus hijos aunque seamos unos malagradecidos...

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  9. EL SACRIFICIO DE UNA MADRE NO TIENE LIMITE

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  10. Hermosisima reflexión... gracias

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  11. Aprendamos a darle todo nuestro amor a MAMÁ

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  12. Que hermoso es amar t. Quiero madre mia jhair.............

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  13. Yo lo estoy viviendo gracias a mi padre jeova me sali de el trabajo mas antiguo pero los reproches sigen con una de mis hijas le pido a mi padre le de luz y reflexione para que no le llege el carma, dios bendiga a todas las madres que nos vimos en la necesidad de hacerlo para que nuestros hijos tubieran lo necesario.

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    1. Esto es para la q mas omenos vivió lomismo q la reflexión ..señora mia si usted fuera mi madre yo estubiera muy orgullosa de ustede x tener ese balor de sacar a un hijo adelante cueste lo q cueste q dios la bendiga siempre y hojala y sus hijos baloren loq ha hecho suted xellos...

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  14. Esta reflexión me hizo recordar a mi mamita linda qx causas del.destino hoy lla no esta mas conmigo y me hace tanta falta kiciera una carisia de ella un cariñito pequeño hoy q necesito tanto de su cariño ..xq también sere madre y kiciera contarle como mesinto pero ojala y desde donde ella este me mendiga dia a dia para q salgamos bien yo con mi pequño angelito qx algo diocito me lo mando...ESTE ES UN PEQUEÑO MENSAJE PARA A AQUELLAS PERSONAS. QUE AUN TIENEN A SUS MADRECITAS Q LAS AMEN CADA DIA MAS Y LESDIGAN TODO LO Q SIENTE Y LAS CUIDEN XQ MADRE SOLO UNA HAY Y HAY Q SABERLA CUIDAR XQ MADRES NO HAY DOS .....QUE DESCANSES ENPAZ MAMITA LINDA...

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  15. que linda reflexion me saco lagrimas sin querer

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  16. celeste maria del carmen perez martinez17 de febrero de 2014, 16:35

    es la mejor reflexion q e leido si me saco lagrimas

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