El blog Reflexiones y sentimientos está hecho con mucho cariño e ilusión a partir de citas, pensamientos, frases y vivencias. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquella situación que parecía un problema insalvable, nos hacen más conscientes de que las cosas además de ser como son también dependen de cómo las vivimos. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una cada vez, para poder saborearlos y asimilar así mejor su enseñanza.

Náyade García

La Colcha




Dos ancianitos vivían guardando sus experiencias malas y buenas para compartirlas  y enseñarles con ellas a su hijo.

El hijo creció y se casó y se olvidó de sus padres, que, sin pedir nada a cambio,  le habían dado todo para tener la mejor vida posible.

Ellos no habían sido de mucho dinero, pero por voluntad de Dios, su hijo había llegado  muy lejos, obteniendo un gran puesto en una empresa, lo que a su vez le dio una vida  con lujos y sin carencias de ninguna clase.

Un día la ancianita murió, y el pobre viejo, que tan sólo la tenía a ella empezó  a sufrir de una gran soledad; la casa le parecía enorme y los días eternos  y llenos de amargura.

El viejo nunca quiso dar molestias, pero al sentir que no podía más con esa gran soledad,  recurrió a su hijo para pedirle que lo hospedara en su gran casa.

Llegó a la casa de su hijo y cuando éste le abrió dijo:

Hijo, no quisiera ser una molestia, pero desde que tu madre murió me siento muy solo y deprimido.

Su hijo le contestó con una gran sonrisa:

Padre, claro que no eres una molestia, pasa, ésta es tu casa.

El anciano le aclaró, -hijo, creo que no me has entendido, necesito quedarme  a vivir aquí... 
- ¿vivir aquí?, emmm, pues verás, la casa no es muy grande, y mi esposa  es muy especial, y pues los  niños, tú sabes, no tendría el corazón para arrebatarlos  su recámara;

Al ver que el niño no regresaba, fue al cuarto para ver qué lo demoraba, y vio a su hijo cortando la colcha con unas tijeras a la mitad,

-hijo, ¿qué haces?, ¿por qué cortas la colcha a la mitad?- y le respondió el niño,
- voy a guardar esta mitad, para cuando tu seas anciano y me vengas a pedir  un lugar en mi casa.

En esta vida, hay gente que necesita de nuestra ayuda, hacer cosas que vemos como una molestia, nos dan flojera o nos incomodan.

Cuando la gente nos pide ayuda, hay que darla y no sólo eso sino que darla  de la mejor manera, y  aún cuando pensemos que es una molestia,  debemos pensar que todos en algún momento o momentos de nuestra vida  necesitaremos algo de alguien, y en la manera que nosotros la hayamos dado,  será en la manera que seremos correspondidos.

Es sólo lo que siembras lo que cosechas.


Imprimir esta entrada

1 comentario:

  1. precioso tema de la vida. pues verdad que nos sacrificamos por los hijos y luego cuando nosotros necesitamos de ellos no se acurdan de todo lo que les emos echo,pero la vida es una cadena, como el niño hizo con la manta,luego quizás le sirva para el...un abrazo y gracias por tu reflexiones.

    ResponderEliminar